Por qué los niños necesitan omega-3 para su desarrollo

El crecimiento infantil es una de las etapas más importantes en la vida de cualquier persona. Durante estos años, el cerebro, el sistema nervioso, la visión, las defensas y la capacidad de aprender se desarrollan muy rápido. En todo este proceso, la nutrición juega un papel clave, y hay un nutriente en particular que destaca por ser esencial: el omega-3. Este ácido graso es fundamental para que los niños puedan crecer sanos física y mentalmente, aunque muchas veces no se le presta suficiente atención o no se consume en las cantidades que debería.

En este artículo te contaré qué es el omega-3, por qué es tan importante para los niños y cómo asegurarte de que reciban la cantidad adecuada para crecer fuertes, saludables y con un cerebro bien alimentado.

¿Qué es el omega-3 y por qué es tan necesario en la infancia?

El omega-3 es un tipo de ácido graso esencial, lo que significa que el cuerpo no puede producirlo por sí mismo y debe obtenerse exclusivamente a través de la alimentación. Existen tres tipos principales:

  • ALA (ácido alfa-linolénico): presente en fuentes vegetales como semillas de chía, lino y nueces.
  • EPA (ácido eicosapentaenoico): presente principalmente en pescados grasos.
  • DHA (ácido docosahexaenoico): el más importante para los niños, esencial para el cerebro y la vista.

El DHA es un componente clave de las membranas celulares del cerebro y la retina. Durante los primeros años de vida, los niños experimentan un desarrollo neural intenso, y para que este proceso sea adecuado, es necesario un aporte suficiente de DHA. Sin este nutriente, la capacidad de aprendizaje, la memoria, el desarrollo visual y el comportamiento podrían verse afectados.

Beneficios del omega-3 para el desarrollo infantil

1. Impulsa el desarrollo cerebral

El omega-3, especialmente el DHA, es uno de los principales componentes estructurales del cerebro. Más del 30% del cerebro humano está formado por grasas, y una gran parte corresponde al DHA. Este nutriente ayuda en:

  • La formación de conexiones neuronales
  • La comunicación entre las células del cerebro
  • La mejora de la memoria y el aprendizaje
  • El desarrollo cognitivo general

Los estudios han demostrado que los niños con niveles adecuados de DHA suelen tener un mejor rendimiento escolar, mayor capacidad de concentración y un desarrollo cognitivo más equilibrado.

2. Mejora la conducta y la atención

El omega-3 también desempeña un papel clave en el comportamiento infantil. Investigaciones científicas han encontrado que los niveles bajos de DHA pueden estar relacionados con problemas como:

  • Dificultad para concentrarse
  • Impulsividad
  • Hiperactividad
  • Cambios de humor frecuentes

Por el contrario, los niños que consumen suficiente omega-3 presentan una conducta más estable, mejor control emocional y mayor capacidad de atención. Incluso se ha estudiado su relación con la reducción de síntomas del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

3. Favorece el desarrollo de la vista

La retina, el tejido encargado de captar la luz y formar las imágenes que vemos, está compuesta en gran parte por DHA. Este ácido graso contribuye a la maduración visual en los primeros años de vida y es esencial para:

  • Mejorar la agudeza visual
  • Prevenir problemas de visión temprana
  • Favorecer una correcta percepción de colores y detalles

Una buena cantidad de omega-3 desde la infancia ayuda a mantener una visión saludable a lo largo de la vida.

4. Refuerza el sistema inmunológico

El sistema inmunológico de los niños aún está en proceso de desarrollo, lo que los hace más vulnerables a infecciones y enfermedades. El omega-3 tiene propiedades antiinflamatorias naturales que ayudan a fortalecer las defensas del cuerpo, reducir inflamaciones internas y mejorar la respuesta del organismo ante virus y bacterias.

Además, se ha observado que los niños que consumen omega-3 de forma regular tienen menos riesgo de desarrollar alergias, asma y problemas respiratorios.

5. Contribuye al crecimiento físico

El omega-3 no solo es esencial para el cerebro, sino también para el crecimiento físico general. Ayuda en:

  • El desarrollo de músculos y huesos
  • La producción de hormonas
  • La salud cardiovascular
  • La absorción de nutrientes

También apoya la salud de la piel, el cabello y las uñas, especialmente durante la infancia, cuando estos tejidos se desarrollan rápidamente.

¿Cuánto omega-3 necesitan los niños?

Las necesidades varían según la edad, pero las recomendaciones generales son:

  • Niños de 1 a 3 años: 70–100 mg de DHA al día
  • Niños de 4 a 8 años: 120–150 mg diarios
  • Mayores de 9 años: 200–250 mg diarios

Estas cantidades pueden obtenerse a través de la alimentación, aunque muchos niños no consumen suficientes fuentes ricas en omega-3, especialmente pescado.

Mejores fuentes de omega-3 para los niños

Pescados ricos en DHA y EPA

  • Salmón
  • Sardinas
  • Caballa
  • Atún claro (en moderación)

Fuentes vegetales de ALA

  • Semillas de chía
  • Semillas de lino
  • Nueces
  • Aceite de linaza

Alimentos fortificados

  • Huevos con omega-3
  • Leche fortificada
  • Yogures enriquecidos

Suplementos (siempre bajo recomendación médica)

Para niños que no consumen pescado, los suplementos de aceite de algas son una excelente alternativa, ya que proporcionan DHA de forma segura y libre de metales pesados.

Conclusión

El omega-3 es un nutriente fundamental que ayuda mucho en el desarrollo físico, emocional y mental de los niños. Desde que les ayuda a rendir mejor en la escuela, a fortalecer su vista y su sistema inmunológico, su papel es realmente importante. Asegurarse de que los niños tengan suficiente omega-3 en su alimentación o con suplementos adecuados puede hacer una gran diferencia en su crecimiento y bienestar.

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