Cómo leer etiquetas de omega-3 y no dejarte engañar

Comprar un suplemento de omega-3 parece algo sencillo… hasta que te pones a leer la etiqueta. Entre términos complicados, porcentajes que confunden, mezclas de aceites, etiquetas de «premium» y un marketing que a veces engaña, es fácil terminar pagando por un producto que no cumple lo que promete. Y lo peor de todo: muchos suplementos baratos de omega-3 tienen muy poco EPA y DHA, están oxidados o contienen aceites de baja calidad que no aportan beneficios reales.

Por eso, si realmente quieres un omega-3 que funcione, lo más importante es saber cómo leer las etiquetas. Cuando aprendes qué cosas debes revisar y qué cosas debes evitar, en segundos podrás saber si un producto vale la pena o si solo está vendiendo humo con marketing.

En este artículo, te voy a explicar de forma sencilla, clara y sin tecnicismos cómo entender las etiquetas de omega-3 para que no te vuelvan a engañar nunca más.

1. No te fijes en los “1000 mg”: es marketing

La mayoría de personas cree que un omega-3 de “1000 mg” es potente, pero esta cifra suele referirse al aceite total de la cápsula, NO a la cantidad real de EPA y DHA.

Puede tener:

  • 1000 mg de aceite
  • pero solo 180 mg de EPA
  • y 120 mg de DHA

Eso significa que estás obteniendo apenas 300 mg de omega-3 útil, un 30 % del contenido. El resto es relleno.

✔ Lo que sí debes buscar:

EPA + DHA mínimo 500–1000 mg por cápsula.
Cuanto más alto, mejor.

2. Busca SIEMPRE la tabla de EPA y DHA

En la etiqueta debe aparecer algo como:

  • EPA: 400 mg
  • DHA: 300 mg

Si la etiqueta NO muestra estas cantidades, no compres ese suplemento. Puede tener dosis ridículas o incluso NO contener omega-3 puro.

✔ Regla de oro:

Cuanto más EPA y DHA por cápsula, más efectivo.

3. Revisa la forma química: no todas se absorben igual

El omega-3 viene en diferentes formas químicas. Esto determina cuánto absorbe tu cuerpo.

✔ Las mejores (alta absorción)

  • Triglicérido re-esterificado (rTG)
  • Triglicérido natural (TG)
  • Fosfolípidos (como el krill)

✔ Medias

  • Etil-éster (EE) → común en productos baratos, absorción menor.

✔ Cómo identificarlo:

Debe aparecer en la etiqueta como:

  • “forma rTG”
  • “triglicérido natural”
  • “aceite re-esterificado”
  • “fosfolípidos”

Si solo dice “aceite de pescado”, es probablemente etil-éster.

4. Verifica el valor TOTOX (indicador de frescura)

El omega-3 se oxida fácilmente, y cuando está oxidado:

  • pierde eficacia
  • sabe mal
  • puede causar inflamación

✔ ¿Qué es TOTOX?

Es un número que indica el nivel de oxidación.
Cuanto más bajo, más fresco.

✔ Valores recomendados:

  • Excelente: < 5
  • Bueno: 5–10
  • No recomendado: > 15

Si el frasco NO indica el valor TOTOX, mala señal.

Los suplementos de alta calidad siempre lo muestran o tienen certificación IFOS (que lo evalúa).

5. Busca certificaciones reales (y desconfía de las falsas)

Los suplementos confiables suelen llevar certificaciones reconocidas:

✔ Certificaciones de calidad reales:

  • IFOS 5 estrellas (la mejor del mundo)
  • GOED
  • Friend of the Sea
  • MSC (sostenibilidad)

Estas certificaciones garantizan:

  • pureza
  • baja oxidación
  • ausencia de metales pesados
  • calidad del aceite

❌ Certificaciones “inventadas”

Frases como:

  • “100 % natural”
  • “máxima pureza”
  • “grado farmacéutico” (sin respaldo)
  • “premium quality”

son marketing vacío si no hay certificación oficial.

6. Revisa si tiene antioxidantes añadidos

El omega-3 se oxida rápido, por eso los buenos suplementos incluyen antioxidantes:

  • Vitamina E (tocoferoles)
  • Astaxantina

Esto prolonga la frescura y evita el olor fuerte.

Si el suplemento NO tiene antioxidante, es más probable que se oxide.

7. Evita rellenos de baja calidad

Muchos suplementos baratos incluyen aceites que NO son omega-3:

  • aceite de soja
  • aceite de girasol
  • aceite de maíz

Estos aceites son ricos en omega-6 y pueden causar más inflamación.

Si ves estos ingredientes → descártalo.

8. Revisa la procedencia del aceite

El mejor omega-3 suele venir de:

  • Noruega
  • Islandia
  • Alaska
  • Canadá

Si no indica origen o pone “aceite de pescado genérico”, probablemente es de baja calidad.

9. Elige envases opacos y bien sellados

La luz oxida el omega-3.
Los mejores envases son:

  • cristal ámbar
  • plástico oscuro de alta protección
  • cápsulas con blister individual

Si es un frasco transparente → no compres.

10. ¿Cápsulas o líquido? Depende de tus prioridades

  • Cápsulas: más frescas, menos oxidan, más cómodas.
  • Líquido: mejor para dosis altas, pero más delicado.

Pero incluso en líquido, la etiqueta debe cumplir todos los puntos anteriores.

Conclusión

Realmente, no basta con que la cápsula sea grande o que diga “omega-3”. Lo importante es fijarse en:

  • la cantidad real de EPA y DHA
  • la forma química (rápida y mejor opción: rTG)
  • la frescura (bajo TOTOX)
  • que no tenga rellenos innecesarios
  • si tiene antioxidantes añadidos
  • las certificaciones que respalden su calidad
  • el envase adecuado para mantener la frescura

Cuando aprendas a identificar estos puntos, podrás reconocer un omega-3 de calidad ¡en menos de 10 segundos!

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